sábado, 14 de febrero de 2009

El olvido

Soy un boludo me olvidé la bombilla. Cómo se puede ser argentino y olvidarse uno la bombilla. Ya revolví todo en las dos maletas; saqué una por una de mis prendas, hasta en los calzoncillos busqué; pero es que yo estaba seguro que la puse junto con mis cosas. ¿Y ahora qué hago? ¿Dónde compro una en Alemania? ¿Cómo les explico qué es una bombilla? Si lo único que saben de mi país es el nombre Maradona, y que fuimos el refugio de nazis. Ay! me siento sin identidad, como si me faltara algo. Ahora sí que me quede mas solo que nunca, porque el mate es un compañero, te acompaña siempre hasta al baño a veces. La Sofía no para de burlarse de mí, porque ella no toma mate, no sabe lo que es este olvido irreparable y ahora cada vez que abre su boca aparecen primero sus dientes y luego sus preferidas palabras: QUÉ BOLUDO!
Hoy viene el Ramón, otro chico de la Argentina supongo que traerá un mate y… ¡ojala dos bombillas!


Mamá: Hola mijo ¿Cómo esta? Yo aquí preocupada, acabo de cruzármela a la Tomasa que llego ayer de Buenos Aires, esa mujer esta cada vez mas porteña pero sí se fue por dos semanas, ya no puede hablar de lo que se enreda con la “R”; no la vas a reconocer, vino mas moderna, se viste como una pendeja y ahora anda con la locura de ponerse un aro en la nariz. Le conté que ya se había ido para allá. Me dejó con una preocupación porque dice que para ahí, donde te has ido, hay un tal jikler que mató mucha gente. Ay papá! ¿Por qué no me contó eso antes? Seguro que para no preocuparme. Tenga cuidado a ver si no se lo cruza! Chau Ricardito! Ah me olvidé de decirte, antes de que te vayas te saqué la bombilla para cambiártela por otra mejor, pero me olvidé de ponértela, es que ya ni sé donde tengo la cabeza…

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